
Objetivo cumplido para el Barcelona. El conjunto blaugrana consiguió los tres puntos que le aseguran la primera plaza de su grupo en la Champions League y vuelve del país heleno sin ningún jugador lesionado para el partido del lunes ante el Real Madrid. El entrenador catalán, Pep Guardiola, alineó su once tipo con las únicas excepciones del [...]
Objetivo cumplido para el Barcelona. El conjunto blaugrana consiguió los tres puntos que le aseguran la primera plaza de su grupo en la Champions League y vuelve del país heleno sin ningún jugador lesionado para el partido del lunes ante el Real Madrid. El entrenador catalán, Pep Guardiola, alineó su once tipo con las únicas excepciones del argentino Mascherano en el lugar de Busquets y la presencia de Adriano en el lateral izquierdo en el puesto que se disputan el brasileño Maxwell y el francés Abidal.
El Barcelona, fiel a su 1-4-3-3, comenzó espeso y le costó crear peligro ante la disposición defensiva del Panathinaikos de Jesualdo Ferreira. Los griegos, a pesar de jugar en su estadio y ante su afición, hicieron un repliegue intensivo y colocaron a todos sus jugadores por detrás de la línea del balón a excepción del galo Cissé que se quedaba desenganchado a la espera de un posible contraataque que se produjo en un balón largo, un desajuste entre los centrales Puyol y Piqué y una buena parada de Víctor Valdés que cambió el rumbo del encuentro. El Barça continuó monopolizando la posesión del balón, pero la circulación de la pelota era algo más lenta que en otros partidos, abusaba de los pases cortos (no los alternaba con pases largos como habitualmente) y, sobre todo, tenía amplitud pero no conseguía profundidad.

El Barcelona en su fase ofensiva: seis jugadores por delante del poseedor del balón y tres futbolistas por detrás aportando equilibrio ofensivo. Búsqueda de superioridades numéricas en los costados con tres jugadores más la aparición de Messi que flota y se mueve por todo el frente de ataque blaugrana
Una de la virtudes del equipo catalán es la paciencia y la confianza que tiene en que hacen lo correcto. Insisten con tranquilidad hasta que se impone su calidad y circulación del balón. El primer gol de Pedro llegó antes del descanso en una magnifica combinación con Alves, que juega de lateral derecho pero que tiene el talento suficiente para dar pases interiores del nivel de los de Xavi o Iniesta.
En la segunda mitad, el conjunto dirigido por Guardiola impuso su ritmo de velocidad crucero y no dió opción al Panathinaikos. El segundo tanto fue un golazo de Messi tras una jugada colectiva que comenzó en el lado derecho del ataque azulgrana y que concluyó en la otra banda con un pase hacia atrás de Adriano que el propio Messi, que suma trece tantos en liga y seis en la Champions, empujó a la red. El amago de tiro a puerta y la pausa que hizo Iniesta esperando a que el lateral brasileño le doblara fue magistral. Poco más tarde, Alves e Iniesta hicieron otra jugada de “play station” que sirvió para que Pedro, que tiene la virtud de actuar siempre al máximo de sus posibilidades, volviera a anotar y sentenciase un encuentro en el que el Barcelona no necesitó meter una marcha más.
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