Bayern, gigante con pies de barro

    Bayern, gigante con pies de barro.                 Dos temporadas lleva Pep Guardiola dirigiendo al Bayern y en ambas ha caído en las semifinales de la Champions League. Los dos grandes españoles, Real Madrid, la pasada temporada, y Barcelona ahora, han concedido a los bávaros la posesión de la pelota (como ejemplo, el 55,7 […]

 

 

Bayern, gigante con pies de barro.

                Dos temporadas lleva Pep Guardiola dirigiendo al Bayern y en ambas ha caído en las semifinales de la Champions League. Los dos grandes españoles, Real Madrid, la pasada temporada, y Barcelona ahora, han concedido a los bávaros la posesión de la pelota (como ejemplo, el 55,7 % vs 44,3 % en el último partido jugado en el Allianz Arena). Sin embargo, la fragilidad, la lentitud y la falta de solidez del centro de la defensa del Bayern ha condenado al equipo alemán. Este curso los de Munich han vuelto a perder la eliminatoria por su mala defensa. Ante la ausencia continuada de Badstuber por lesión, ni Boateng ni Dante ni Benatia han estado a la altura de un equipo que quiere jugar una final de Champions.

                El Bayern es un gigante con pies de barro. Un equipo que pretende llegar a la final del torneo más importante de Europa no puede conceder cinco goles en 180 minutos dos años consecutivos. Con respecto a los defensas centrales y si nos referimos sólo a esta edición, Dante y Boateng ya quedaron en evidencia en el partido de ida de los cuartos de final ante el Oporto (3-1 en Lisboa), el propio Boateng fue toreado por Messi en el Nou Camp, y en Munich, el marroquí Benatia fue claramente superado por los desmarques en profundidad de Luis Suárez.

Messi, por dentro, de pasador.

                El Barça de Luis Enrique domina diferentes registros. Ya sabíamos que es capaz de jugar con eficacia el ataque posicional rápido pero como dijo Pep en la previa del partido de vuelta ¨los azulgrana son ahora el mejor equipo del mundo al contragolpe¨. Con el Bayern teniendo la mayor parte del encuentro la posesión del balón, jugando en campo contrario y con la defensa adelantada, al Barcelona no le hizo falta elaborar mucho las jugadas de gol y sentenciar la eliminatoria.

                Messi en Munich abandonó la banda derecha del ataque catalán para intervenir de manera decisiva en el pasillo central por detrás de Luis Suárez y Neymar. Así, en el primer gol, Bernat cometió el error de conceder mucho tiempo y espacio a la estrella argentina, mientras Luis Suárez realizaba un desmarque vertical en el momento oportuno a la espalda de los defensas centrales del Bayern. Neymar, que había iniciado la jugada con una conducción en diagonal desde la banda izquierda hacia dentro, acompañó a su compañero uruguayo para certificar el 1-1 y la eliminatoria (ver dibujo). Minutos después el 1-2 reflejó la relevancia que en el Barça actual tienen los tres tenores: balón largo de Mascherano que peina Messi, balón al espacio libre que gana Luis Suárez y Neymar llega desde atrás para sentenciar la eliminatoria. Entre Messi, Luis Suárez y Neymar se cocinan las jugadas y se las comen.

Rakitic, centrocampista box-to-box

       Las estadísticas y los números de los tres delanteros asustan, 114 goles en todas las competiciones. Por ejemplo, y por comparar con los tres máximos goleadores del Bayern, Lewandowski, Muller y Robben han marcado esta temporada 64 tantos (comprobar).

            En éste Barça vertical de los delanteros, Rakitic engloba todas las virtudes que necesita un centrocampista azulgrana. El croata es un futbolista ¨box to box¨. Capaz de llegar al área desde atrás para hacer el primer remate de su equipo ante la portería de Neuer y regresar al área azulgrana para robar un balón peligroso a Thiago cuando el hispano-brasileño se disponía a tirar a puerta. Además, presiona en campo contrario para recuperar balones cerca de la portería rival, se repliega al lado de Busquets para defender en propio campo, y se convierte en el mejor socio de Dani Alves y Messi en su posición de centrocampista interior derecho. En el Barcelona actual, Busquets ofrece el equilibrio necesario a los azulgrana en su posición de medio defensivo por delante de la defensa. Iniesta acepta un papel secundario y participa mucho menos en el juego que en el pasado de centrocampista interior izquierdo. Por su parte, Rakitic no para de crecer y cada vez cobra más importancia con esos pases verticales que superan la línea de centrocampistas del equipo rival y conectan con los tres de arriba (sobre todo, con Messi).

                          

Real Madrid 1-1 Juventus

Trabajo colectivo versus esfuerzos individuales

          La eliminatoria entre españoles e italianos ha sido loca, sin gobierno, con muchos errores e imprecisiones y sin un dominador claro. El Real Madrid sólo fue superior a su rival 45 minutos (la primera parte del Santiago Bernabeu) de un total de 180. Tras el 1-0 el equipo blanco, tuvo las ocasiones necesarias para marcar el segundo tanto y decantar su clasificación para la final de Berlín. Sin embargo, Ancelotti sabía que la clave para eliminar a la Juventus era evitar los errores defensivos y mantener una elevada concentración cuando los italianos estaban en campo contrario. Justo lo que no ocurrió en el gol de Morata cuando los bianconeri ganaron tres segundos balones tras una falta lateral sacado por Pirlo y bien despejado por Casillas en primera instancia.

                La Juventus es un equipo bien organizado, serio tácticamente y en el que destaca el trabajo colectivo de todos sus futbolistas. El 1-4-3-1-2 en rombo que propuso Allegri con Pirlo en el vértice bajo del centro del campo escoltado por Marchisio por la derecha y el francés Pogba por la izquierda, se convertía en un 1-4-4-2 cuando los italianos defendían con Vidal replegándose a la altura de Pirlo y con los 11 futbolistas juventinos situados por detrás de la pelota cuando. La gran diferencia entre ambos equipos fueron las transiciones defensivas (el tiempo que pasa entre que un equipo está atacando, pierde la posesión de la pelota y comienza a defender). Las transiciones italianas fueron mucho más rápidas que las españolas y con mayor número de jugadores. El Real Madrid de final de temporada ha tenido menos compromiso colectivo, ha sobrevivido a través de esfuerzos y acciones individuales, ha sufrido mucho en las transiciones defensivas, y ha sido muy poco eficaz en la recuperación del balón.

Los escalones de la Juventus

          La batalla del centro del campo fue una comparación de diferentes perfiles de centrocampistas: los del Real Madrid más técnicos y con un carácter más ofensivo que defensivo, y los de la Juventus con un toque más físico (más fuertes y resistentes) y mixto (equilibrio entre aptitudes ofensivas y defensivas). Los italianos tuvieron una teórica superioridad numérica de 4 (Pirlo, Marchisio, Pogba y Vidal) contra 3 (Kroos, Isco y James), aunque en ambos equipos los laterales se incorporaban a la línea de medios cuanto el equipo estaba en posición de la pelota para ofrecer amplitud. Además, Benzema en el Real Madrid y Tévez en la Juve se movieron fenomenal a la espalda del centro del campo rival para asociarse con sus compañeros y ayudar a sus equipos a llegar en buenas condiciones a la zona de finalización.

                La disposición táctica ofensiva de la Juventus le permite al conjunto italiano tener a sus futbolistas colocados a diferentes alturas. Así, cuando Pirlo se sitúa por delante de los defensas centrales en la zona de iniciación italiana, Lichtsteiner y Evra ofrecen amplitud a la altura de la línea de medio campo. Marchisio y Pogba ofrecen apoyos en los pasillos interiores derecho e izquierdo. Tévez, que tiene un radar para detectar los espacios libres, dibuja siempre una línea de pase vertical. El despliegue físico de Vidal permite al chileno dar siempre una opción diferente a la de sus compañeros. Morata es el último escalón, y guarda balones de espaldas a la portería rival o rompe a la espalda de la defensa para aprovechar esos pases de Pirlo que son capaces de superar con precisión dos líneas defensivas contrarias. (ver dibujo).

El omnipresente Vidal y el 9 de España.

       Hubo dos futbolistas en los bianconeri que destacaron por encima del resto. Arturo Vidal hizo una exhibición de poderío físico y apareció por todas las zonas del campo. El chileno, partió teóricamente como medio ofensivo aunque en la práctica, ofrecía apoyos cerca o lejos de Pirlo, a su derecha o a su izquierda, e incluso sustituyó a su compañero en la creación de juego cuando Benzema se colocaba al lado del italiano para no permitirle tocar el balón. Además, su aportación defensiva fue fundamental para su equipo. Se replegó al lado de Pirlo y entre Marchisio o Pogba para formar un 1-4-4-2 en fase defensiva, y bajó a toda velocidad en un contraataque blanco para sacar con la cabeza dentro del área pequeña un centro de Cristiano a Isco que podía haber supuesto el 2-0 para el Real Madrid.

         Por su parte, Álvaro Morata confirmó en Madrid su espectacular progresión. Jugó de espaldas a la portería contraria con criterio, resultó vencedor de su duelo personal con Varane, aguantó balones para dar tiempo a llegar a sus compañeros, se desmarcó en apoyo y sobre todo en profundidad para aprovechar su velocidad y atacar la espalda de Varane y Ramos. Morata está más fuerte que antes, ha madurado y se ha endurecido. Ha marcado dos goles que han permitido a la Juventus llegar a la final de la Champions doce años después. La selección española ya tiene por fin el nueve que esperaba.

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