Spanish semifinal en la Champions

    Ya tenemos semifinalistas con marcado acento español. El Barcelona, se enfrentará al Bayern de Guardiola en el que también militan Reina, Xabi Alonso, Thiago, Bernat o Javi Martínez, y la Juventus de Turín que tiene a su delantero centro (Morata o Llorente) con pasaporte español espera al Real Madrid.                            El Barcelona más […]

 

 

Ya tenemos semifinalistas con marcado acento español. El Barcelona, se enfrentará al Bayern de Guardiola en el que también militan Reina, Xabi Alonso, Thiago, Bernat o Javi Martínez, y la Juventus de Turín que tiene a su delantero centro (Morata o Llorente) con pasaporte español espera al Real Madrid.

                           El Barcelona más vertical

 

Del Barça de los centrocampistas a los tres tenores.

         La diferencia fundamental entre aquel maravilloso Barcelona de Guardiola y el nuevo Barça de Luis Enrique, firme candidato a ganar el triplete (Liga, Copa y Champions) es que mientras el primero era un equipo que se ordenaba y avanzaba en torno al balón y al que no le importaba hacer infinidad de pases para acercarse a la portería contraria (Guardiola en ¨Herr Pep¨ hablaba de 15 pases mínimo para que el equipo se ordene y al mismo tiempo desordene al rival), los blaugranas de hoy día buscan a toda velocidad el área rival y se manejan como pez en el agua desarrollando el contraataque (como el primer gol de Neymar en París tras un robo de balón de Busquets en el campo contrario) o el ataque rápido (como ejemplo, el precioso slalom de Iniesta desde su propio campo sorteando a rivales y asistiendo a Neymar al borde del área en el 1-0 del partido del Nou Camp).

El punto culminante de aquel Barcelona de leyenda fue la final del Mundial de Clubes del 2011 ante el Santos (4-0) en la que Pep formó con un 1-3-7-0 y los centrocampistas eran los verdaderos protagonistas (Busquets, Xavi, Iniesta, Fábregas, Thiago, Dani Alves jugando de medio derecho, y Messi de falso ¨9). Por el contrario, en el equipo de Luis Enrique, los centrocampistas tienen un papel secundario mientras que los focos apuntan a los tres tenores y delanteros: Messi que vuelve a jugar desde la banda derecha, Luis Suárez y Neymar.

Dominio de diferentes registros.

         En el partido de vuelta ante el PSG, los azulgrana ahogaron a los franceses con un pressing muy alto, agresivo y muy asfixiante que impedía a su rival poner el balón en juego con comodidad y que permitía a los catalanes recuperar la pelota cerca de la portería de Sirigu.

El Barcelona, además, sigue dominando el ataque posicional aunque ha pasado de ser un ataque combinativo muy elaborado a uno más rápido, con menos pases en cada zona del campo para llegar lo antes posible a la portería rival. En el ataque organizado ante los galos, pudimos ver a Luis Suárez fijando a los centrales, a Messi y a Neymar abiertos a las bandas, y a los dos interiores Iniesta y Rakitic muy adelantados, detrás de la línea de centrocampistas rivales y a la altura de los extremos. Los laterales Dani Alves y Jordi Alba doblaban a Messi y Neymar cuando éstos conducían con el balón hacia dentro. El clásico sistema de juego 1-4-3-3 se desordena y se convierte entonces en un 1-2-3-4-1 (ver dibujo).

Equipo largo, concede ocasiones de gol.

         Buscando los posibles puntos débiles del actual Barça, uno de los problemas que tienen los azulgranas es que al no elaborar tanto las jugadas y tratar de llegar lo antes posible a la portería contraria, el equipo está más separado y con las distancias entre líneas más largas cuando pierden la pelota. Como consecuencia de ello, el pressing inmediato tras pérdida de balón es menos efectivo que en el pasado.

A pesar de que en la primera mitad ante el PSG en el Nou Camp y en los últimos partidos el conjunto azulgrana ha mejorado el pressing inmediato tras pérdida de balón, se puede decir que el Barcelona de Luis Enrique es un equipo más largo en la fase defensiva, que los partidos se juegan en una distancia más grande (más espacio, más metros), que se convierten por momentos en encuentros de ida y vuelta, y por consiguiente que el Barça concede más ocasiones de gol. Frente al PSG, ese duelo de golpes fue claramente favorable a los azulgrana (5-1). Veremos si es suficiente ante el Bayern de Pep.

 

                           El derby de las precauciones

 

El Real, menos ritmo y más control.

         A pesar de las importantes ausencias, Carlo Ancelotti no varió su dibujo táctico (1-4-3-3 en fase ofensiva y 1-4-4-2 en fase defensiva). Con la ausencia de Modric los blancos perdían al jugador que marca el ritmo del equipo, mientras que con las bajas de Marcelo y Bale a los merengues les faltaba profundidad y recursos ofensivos. Los cambios nos permitieron ver un Real Madrid menos dinámico en el juego pero con más capacidad defensiva. Sergio Ramos en la posición de centrocampista ofreció muy poco al equipo cuando tenía el balón pero contrarrestó muy bien el juego directo del Atleti ganando la mayoría de los balones largos que enviaba Oblak en dirección a Mandzukic. Además, la intención del técnico italiano fue la de apuntalar la defensa de las acciones a balón parado juntando a Pepe, Varane y el propio Ramos, sabedor que es el punto más fuerte del conjunto de Simeone.

Las mejores noticias para el Real Madrid llegaron por parte del colombiano James, que arrancando en la posición de Bale y a pierna cambiada, ofreció constantemente líneas de pase a sus compañeros y generó las mejores acciones ofensivas de su equipo incluyendo la jugada del gol de Chicharito. El mexicano, por su parte, fue el protagonista del partido. Está claro que no tiene ni la calidad ni la jerarquía de Benzema pero también hay que reconocer que es un buen rematador y que se me mueve muy bien para hacerse espacio dentro del área rival.

El Atlético no pisó el campo contrario.

         El Cholo Simeone comenzó el partido con un 1-4-4-2 con Jesús Gámez (con un perfil más defensivo que Siqueira) de lateral izquierdo, Koke y Tiago en el eje del centro del campo, la novedad del joven Saúl como medio izquierdo, y el francés Griezmann y Mandzukic como jugadores más adelantados. Las tres líneas muy juntas, repliegue en propio campo y la intención de robar para salir al contraataque y aprovechar la velocidad de Griezmann.

Al comienzo del choque, El Real Madrid se apoderó del balón y se asentó con comodidad en el terreno rojiblanco. Simeone reaccionó y a los 20 minutos cambió la disposición táctica: 1-4-5-1 con Tiago de medio defensivo, Koke y Saúl por dentro y por delante del portugués, Arda Turán por la derecha y Griezmann por la izquierda. El técnico argentino quiso hacerse fuerte en la zona central y discutir la posesión del balón a su rival. Por contra, sacrificaba a su futbolista más en forma y goleador alejándole de la portería de Casillas y limitándolo casi a funciones defensivas. El Atlético se jugaba todo a la carta de las acciones a balón parado.

Tras el descanso, Gabi sustituyó a un desafortunado Saúl, y mediada la segunda mitad Raúl García salió en el lugar de Griezmann. Quedaba claro que Simeone se la jugaba a mantener la portería a cero, aprovechar algún córner o falta, y si no marcaba, tratar llegar hasta los penalties y sacar partido del buen momento de forma de su portero Oblak, que ha estado sensacional en los dos partidos.

Con la expulsión de Arda Turán y los problemas físicos del portugués Tiago, el Cholo quiso cerrar aún más la zona central, y sacó a un tercer central, Giménez para colocarse en un extraño 1-3-4-1-1. Juanfran, Gabi, Koke y Gámez por delante de los tres centrales, Raúl García ayudando al centro del campo y Mandzukic mas adelantado. Paradójicamente, cuando el Atlético parecía que tenía la defensa más poblada por dentro, aconteció la mejor acción ofensiva del Madrid entre Cristiano y James que empujó a la red el Chicharito.

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